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Carmen Arce, una palmicultora que inspira a las mujeres de su región

El Palmicultor destacado de este mes.

Carmen Arce Camacho. Foto: David Sánchez - Cenipalma

Por: 

Esnéider Angarita Carrascal, Asistente de Comunicaciones Zona Norte


En la Finca La Esperanza, en Curumaní (Cesar), se cultiva palma de aceite bajo el liderazgo y el perrenque de una mujer. Una docente que a sus 53 años siempre le ha apostado al campo y al desarrollo sostenible desde su terreno donde ha sacado adelante a su familia

Mi papá estaba seguro de que la tierra está dispuesta a dar lo mejor de sí misma, pero debemos estar pendiente para cuidarla y nunca cansarnos de ella.

Carmen Beatriz Arce Camacho, palmicultora de Curumaní, Cesar.

Hija de un hogar de campesinos, en donde el amor por la tierra se adopta y se cultiva innatamente. Carmen Beatriz, inició con el cultivo de la palma de aceite hacia el año 2002 inscribiéndose a una convocatoria de una asociación de palmicultores que en aquel entonces promovió un programa especial del Plan Colombia, el cual estaba enfocado en el establecimiento de cultivo de la palma de aceite con el fin de contribuir a la competitividad de la producción agrícola en los territorios y al mejoramiento de la calidad de vida de los productores del país. 

Con un bagaje de experiencia empírica, de esa que caracteriza a una mujer campesina que conoce bien la tierra, Carmen recuerda que “cuando era joven en la finca sembrábamos plátano, aguacate, mango de azúcar, maíz y ayudaba en otras labores del campo. Cuando me casé, seguí cultivando con mi esposo. Él y yo alquilábamos tierras para sacar adelante nuestros proyectos de acuerdo con la temporada del año. 

Buenas prácticas, energía solar, y relevo generacional

Carmen cuenta con un sistema de riego por goteo de alta descarga impulsado con energía solar
Carmen cuenta con un sistema de riego por goteo de alta descarga impulsado con energía solar. Foto: David Sánchez – Cenipalma.

Hacia el año 2003, Carmen sembró las primeras plántulas del cultivar ASD Costa Rica en un terreno propio de 7.5 hectáreas, gracias al apoyo de su padre quien siempre confió en su talento y capacidad por explotar la tierra. A lo largo del tiempo, ha vinculado a sus cinco hijos al cultivo, quienes desde sus profesiones han ayudado a que estelas ganancias esperadas y crezca con un enfoque sostenible. 

El cultivo de la finca es un negocio familiar. Todos estamos involucrados; desde mi hijo que ha implementado la energía solar, hasta mi nuera quien también se encuentra al frente de la nómina.

Carmen Beatriz Arce Camacho, palmicultora de Curumaní, Cesar. 

En el 2007 tuvo su primera producción, sin embargo, “realmente, nos daba risa porque valía más el transporte y las labores del cultivo que la producción misma, ya que no sacábamos ni una tonelada. Pero no nos quedamos quietos. Así que fuimos mirando cómo podíamos ser más rentablesmenciona Carmen.  

Su producción empezó a mejorar en el transcurso de los años gracias a las buenas prácticas y las recomendaciones de Cenipalma en conjunto con el Núcleo Palmero Palmagro S. A. Luego, pasamos progresivamente en el 2017 a 17 toneladas por hectárea año (ton/ha/año), y posteriormente aumentamos a 28.2 toneladas (ton/ha/año) en 2022” afirmó. 

Arce Camacho, es una palmicultora convencida de que la sostenibilidad del cultivo se logra con disciplina y dedicación, reconociendo que se puede aprender de las experiencias de otros palmicultores que han logrado triplicar su producción respetando los agroecosistemas y aprovechando eficientemente los recursos naturales que le brinda el medioambiente. 

 “Mi esposo y yo no compartimos esa idea de que se necesite tanta agua para regar el cultivo. Así que participamos en varios encuentros de Cenipalma y allí hemos encontrado las soluciones a lo que buscábamos destaca.   

Participación en días de campo de Cenipalma, junto con su esposo Enrique Díaz
Participación en días de campo de Cenipalma, junto con su esposo Enrique Díaz. Foto: David Sánchez – Cenipalma.

A partir de varias actividades que ha realizado el Centro de Investigación, Carmen ha adoptado desde las mejores prácticas agrícolas, pasando por la implementado un sistema de riego por micromangueras impulsado con energía solar, hasta aprender a cómo hacerle un adecuado manejo y control fitosanitario al cultivo. 

Además, en su plantación se han avistado diferentes especies de aves, las cuales “ellas llegan y traen semillas, así que hemos dejado que crezcan algunos árboles frutales y nativos dentro y fuera del cultivo” asegura Carmen. 

El trabajador debe asegurarse 

A través del Plan Padrino de Fedepalma en convenio con Más Trabajo Seguro, Carmen junto con su hija Kely se capacitaron para conocer el proceso de la formalización laboral en el sector con el fin de brindarle todas las garantías a los colaboradores de la finca en sus diversas formas de contratación 

Sé que es un trabajo duro. Por eso es importante saber si estamos haciendo las cosas bien en materia social. Por ahora tengo tres colaboradores con todas las prestaciones sociales. Eso me mantiene tranquila.

Carmen Beatriz Arce Camacho, palmicultora de Curumaní, Cesar.  

“Este premio no es mío, es de todos. Aquí todos metimos el hombro” 

Carmen Arce junto con el Presidente Ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda; y Celina Payares, Finalista de la Categoría Mujer Emprendedora
Carmen Arce junto con el Presidente Ejecutivo de Fedepalma, Nicolás Pérez Marulanda; y Celina Payares, Finalista de la Categoría Mujer Emprendedora. Foto: Esnéider Angarita Carrascal.

Con la motivación de Palmagro S. A. y la de su familia, Arce Camacho se postuló en el concurso Premio a La Mujer Palmera, con la sorpresa de que sería la ganadora en la Categoría Mujer Emprendedora. Para ella, este tipo de escenarios son oportunos y necesarios puesto que visibiliza el papel de las mujeres en los diferentes espacios de la agroindustria.  

Igualmente, resalta que este reconocimiento no es solo de ella, es de todos en la finca La Esperanza. También, señala que este galardón es para todas las mujeres que se levantan cada mañana y luchan incansablemente por sacar sus proyectos y familias adelante. 

Este es un trabajo que aparentemente es para hombres. Pero realmente, detrás del cultivo de la palma estamos nosotras para aportar. Porque sé que hay muchas más mujeres en el campo y alrededor del mundo que en realidad no están preocupadas por ser las mejores, sino por hacer las cosas mejor. 

Carmen Beatriz Arce Camacho, palmicultora de Curumaní, Cesar.  
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