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Con carácter, decisión y amor por su familia Fany Rincón Urbina conquista el mundo de la palma

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“Todo lo que he querido en la vida lo he logrado”, es una de las reflexiones que Fany Rincón Urbina hace respecto a su vida. Y aunque cualquiera diría que una persona que piensa así es porque ha tenido las cosas fáciles, su historia demuestra que todo lo que tiene hoy es fruto de su perseverancia, fortaleza, amor, conocimiento y de sus ganas de ser mejor cada día.

El Triunfo es el nombre de su finca que se encuentra ubicada en una vereda cerca a Tibú. Un sueño materializado que surgió cuando trabajaba en la planta de beneficio de Palnorte S. A. S., en servicios generales, “yo veía cómo los carros ingresaban con el fruto y cómo lo procesaban, y empecé a darme cuenta de lo grande que era este cultivo. Por eso, le dije a mi esposo, José María Rodríguez, que quería sembrar palma y él me apoyó. Entonces solicitamos un crédito con el Banco Agrario de Colombia, el cual fue aprobado y con el que compré 10 hectáreas, que hasta el día de hoy las tenemos sembradas con palma”.

La participación de Fany en Funpalcat le genera mucha satisfacción, ya que con su labor ayuda a las personas de la tercera edad.

Para empezar en el cultivo buscó ayuda. “Palnorte S. A. S. nos dio los cursos de asistencia técnica, los cuales me permitieron aprender y poner los conocimientos en práctica. Nosotros mismos hacíamos las labores, nos decían qué cantidad de fertilizante iba en cada matica y se lo aplicábamos. Esto era todo nuevo para mí, pues antes de hacer servicios generales era ama de casa y solo había hecho el bachillerato. Ahora soy la persona que maneja la parte administrativa del cultivo y mi esposo es el que está pendiente de las limpias, cuando fertilizan, podan, de las malezas, las plagas, que una matica no se esté enfermando. Yo lo visito los fines de semana en la finca, él me da toda la información y yo hago las cuentas”, asegura. En este aspecto les ha ido muy bien, no han tenido que erradicar ni una mata, “lo más difícil se presenta es cuando se saca el fruto porque el río ha estado muy crecido (más este año) y se desborda, lo que no permite que el vehículo pase, entonces son ocho días para poder entrar”.

Para Fany, la palma ha traído muchos beneficios para la región, pues se aprovecha todo de ella. Aparte del fruto que nos recibe la planta de beneficio, aprovechamos los residuos sólidos, es así como nos entregan lo que queda del proceso del fruto, el cual usamos en huertas orgánicas como abono y hacemos cultivo de cilantro y de tomate para la venta.

La palma no fue la meta para Fany, se podría decir que fue el principio: “decidí continuar mis estudios e hice una tecnológica en administración de empresas, porque eso es lo único que hay por acá, me tocó virtual para seguir trabajando. Mi hija, Dayana Paola, terminó el bachillerato y pasó en la Universidad Francisco José de Caldas de Cúcuta a ingeniería agroindustrial, es una carrera presencial, aunque por la pandemia le ha tocado virtual, ella en este momento está en sexto semestre. En cuanto a su nivel de vida mejoró, pues pasó de una casa de tabla, que se inundaba cada vez que crecía el río, a una casa cerca de la vereda en la carretera”.

Pero a su vida llegó un gran traspié, pues a los dos años perdió su casa, ya que esta formaba parte del programa Restitución de Tierras, y ella no lo sabía cuando la compró. “El proceso fue muy difícil porque ese desalojo fue con Policía, Fiscalía, Sijin e incluso con Bienestar Familiar, y aunque la comunidad reclamaba que nosotros éramos buenas personas, nos sacaron”. En este momento la empresa la ayudó a adecuar otro lote, le prestaron las máquinas, y de igual forma tuvieron el apoyo de la comunidad y la familia. Después de dos años, y de tantos ires y venires a diferentes entes administrativos, y de la mano de Dios, como dice Fany, lograron que les devolvieran algo de lo invertido en la casa, pues se dieron cuenta de que su familia no tenía nada que ver con el tema, y que algo que habían logrado con tanto esfuerzo, que era su patrimonio, no podía perderse en su totalidad. “Estar sin dinero es muy difícil, mi hija iba a cumplir los 15 años, no tenía para hacerle la fiesta porque todo se estaba iniciando: el proyecto de la palma, tener nueva casa y no desbaratar lo que estaba sembrado. Pero gracias a Dios, llegó la noticia de restitución y desde ahí empezaron a mejorar las cosas. Ahora mi nueva casa es hermosa y el lote está cancelado. La gente me pregunta, ¿cómo hicimos?, y siempre les digo que todo se hizo de la mano de Dios”.

Pero la palma no es su única actividad, Fany y su esposo mantienen dos hectáreas de cacao con la que apoya una asociación que busca transformar el chocolate en productos para la venta. Está conformada por 28 mujeres y 2 hombres, y su origen se dio gracias al apoyo de la diócesis, “esta idea nos ayudó a ver las cosas de manera diferente, pues cuando todo se inundaba perdíamos las cosechas. Entonces nos dijeron que debíamos tener más entradas que un solo cultivo, y especies menores como pollos y gallinas en lo alto pues, si llegaba el agua, podríamos sostenernos con esto durante un tiempo. Fue así como formamos la asociación, para rescatar parte de lo que estábamos perdiendo y para comercializar nuestros propios productos, ya que con un intermediario siempre perdíamos. Ahora nosotros hacemos la venta al cliente y recibimos directamente la ganancia”, cuenta Fany, que a la vez explica que inauguraron su sede con unas regalías recibidas en julio.

En todos los temas de pandemia Fany ha sido una abanderada para ayudar a la comunidad, con Funpalcat, de Palnorte S. A. S., pues comparte tiempo con las personas de la tercera edad. “Esta ha sido una fundación que siempre ha ayudado a la gente. Visitamos lugares donde hay abuelitos, les hacemos un día alegre, sonriente, ellos son como niños, uno les lleva el mercado, comparte con ellos y les hace una dinámica. La Fundación ha crecido mucho, la gente la tiene en muy buen concepto porque eso es algo que se ha rescatado. No podemos menospreciar a los abuelos porque todos vamos para allá”, explica Fany.

Fany fue postulada por la empresa Palmicultores del Norte para el concurso Premio a la Mujer Palmera y sobre su experiencia responde con mucha seguridad: “soy muy decidida, echada pa’lante, no me acobardo con nada. Si no lo sé, lo busco, no me dan miedo las cosas, soy juiciosa, responsable, hogareña. Mi vida ha sido mi familia y mi trabajo, a mí me gusta lo que hago”. Una descripción totalmente coherente con lo que ha sido su vida personal y profesional, y por lo cual se le otorgó mención de honor por parte de los jurados de la décimo segunda versión del concurso en la categoría Mujer Palmera Emprendedora.

 

Fany Rincón Urbina obtuvo mención de honor en el Concurso Mujer Palmera Emprendedora 2021
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