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Fedepalma: una visión, una apuesta, una permanente ejecución

En 60 años Fedepalma solo ha tenido tres presidentes ejecutivos

Foto: archivo Fedepalma
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En 60 años la Federación Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite (Fedepalma) solo ha tenido tres presidentes ejecutivos; no obstante, durante sus primeros veinte años de vida, la dirección y la administración del gremio estuvieron en las manos de su Junta Directiva. 

Ello ha sido así, porque la generación pionera, la de los grandes hombres forjadores de la unión gremial; aunque nunca imaginó que más temprano que tarde su producción comenzaría a navegar sobre aguas internacionales en forma no solo de comestible, sino también de combustible y de numerosos artículos que pocos adivinarían provienen de la palma; siempre miró hacia el horizonte con una visión dinámica de largo plazo. La misma que le permitió inclusive “soltar” las amarras para empoderar a un equipo especializado, liderado por personas de las más altas calidades profesionales. 

La vocación empresarial global del pensamiento palmero superó el mero concepto de “finca agrícola”, y le posibilitó a la agremiación desde su génesis crecer de manera segura y robusta, tal como lo hace la oleaginosa que lo inspira, cuyo ciclo de vida productiva es de más de 25 años.   

De manera que 60 años representan en la práctica apenas 2 generaciones adultas de palma de aceite, pero con tal poder de transformación positiva que las poblaciones que la albergan, las comunidades que la cultivan y las gentes que la trabajan, exhiben niveles de calidad de vida superiores.  

Fue la semilla de la Elaeis guineensis (la palma africana), la que llegó a Colombia traída por el entonces Instituto de Fomento Algodonero (IFA), gerenciado por Jorge Ortiz Méndez, en momentos en los que había un crecimiento desenfrenado del consumo de aceites vegetales.   

Se respondía así a una política de Estado, cuyo propósito era sustituir las importaciones, que a la postre tendría un inusitado éxito. Porque se convirtió quizás en el programa más efectivo de fomento de una planta perenne, hecho jamás ocurrido en Colombia. Acostumbrados los agricultores colombianos a obtener rendimientos rápidos de cultivos de ciclo corto, solo su espíritu aventurero y temerario (acrecentado por promesas gubernamentales de apoyo crediticio y tecnológico), vencería sus primeros miedos ante una oleaginosa de larga vida, de la que acaso conocían su nombre.  

En 1958 los primeros llamados a formar parte de esta apuesta prolongada en el tiempo fueron los algodoneros, a quienes enseguida se unieron otros cultivadores e inversionistas motivados por el IFA mediante una campaña nacional de divulgación, en exposiciones agropecuarias y en los medios de comunicación masiva de entonces. Se trataba de dar a conocer las bondades del cultivo y el negocio de riesgo compartido entre los particulares y el Estado.   

El extenso aliento de la palma africana requería a su vez de proyectos de largo plazo, que deberían estar protegidos contra los eventuales cambios en las políticas de los gobiernos de turno y brindar garantías sobre su inversión a los ahora convertidos en palmicultores. Nada mejor para lograrlo, que emular al de los cafeteros. 

Fedepalma es una construcción permanente de ideas, un intercambio de saberes y una misma visión empresarial con vocación global. Foto: archivo Fedepalma.

De tal suerte que el mismo Jorge Ortiz Méndez, ya por fuera del IFA, incentivó a sus colegas y amigos para crearlo como una forma de obtener representatividad frente al Gobierno y ciertas entidades.  

El 26 de octubre de 1962, a las 5:30 p.m. se realizó la Asamblea de constitución de la Federación Nacional de Cultivadores de la Palma Africana (Fedepalma), en la oficina del Rafael Montejo, entonces auditor de la Federación de Cafeteros. A ella asistieron: Óscar Durán, Hugo Ferreira, Jaime Franco, Jaime Vergara, Hernán Lozano, John Sanz, Arturo Galvis, Jorge Reyes Gutiérrez, Ernesto Vargas, Jesús Atehortúa, Mauricio Herrera, Hernando Galvis, Ernesto Jaramillo Upegui, Arcesio Cabrera, Kurt Mildemberg, Gabriel Duque, Alberto Mario Pumarejo, Bernardo Mildemberg, Jorge Ortiz Méndez y Fabio Serna. En representación del gerente del IFA acudió Luis Rojas Cruz, quien a propósito es recordado como el promotor por excelencia de la palma africana en Colombia. 

Desde entonces, Fedepalma no ha hecho más que crecer: en ideas, en ejecuciones, en investigación, en tecnología, en actividades… pero, sobre todo, en número de familias beneficiadas por su accionar. Las políticas de inclusión social y económica de Fedepalma son contundentes, como también lo son las ambientales. Porque los palmicultores bien saben que la sostenibilidad es el fin último de su negocio.  

De la apuesta de ayer, la de hace 60 años, no quedan plantas madre en producción. Pero sí unas hijas robustas que, de la mano de sus tutores, con el poder que les infunde su gremio, crecen a diario desafiando el futuro de Colombia 

 

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