Información del sector palmero colombiano - Fedepalma

Jens Mesa Dishington deja un legado visionario para la palmicultura colombiana

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La interacción con órganos internacionales fue vital durante toda su gestión. Aquí en el Consejo Latinoamericano sobre Palma de Aceite. Foto: archivo Fedepalma.

Después de 32 años de apostarle a la agroindustria de la palma de aceite en Colombia y de liderar un trabajo en equipo, dedicado, coordinado y con altas dosis de pasión, Jens Mesa Dishington*, se retira de la Presidencia Ejecutiva de Fedepalma, como resultado de una transición en el liderazgo del gremio, dejando trazado el camino de un sector pujante, fortalecido y con enormes posibilidades de crecimiento.

 

  • En este diálogo con El Palmicultor, le hicimos 10 preguntas clave en las que nos da una mirada al pasado para recordar cómo era la palmicultura a su llegada al gremio, lo que se ha logrado hasta ahora, y plantea una perspectiva de lo que visualiza para el futuro:

Llegué a liderar el gremio palmero a mediados de 1989, estando vinculado a la Federación Nacional de Cafeteros. En ese tiempo, el sector palmicultor era bastante desconocido para muchos. Yo tenía algún conocimiento al respecto porque dos familiares participaron en el desarrollo de algunas plantaciones pioneras en la región del Magdalena Medio, y también por mi amistad con el Gerente General de Palmas Monterrey, Ernesto Vargas Tovar, padre de un buen amigo mío con quien trabajé y luego estudié en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, donde hice una Maestría en Economía Agrícola. Después de la salida de Antonio Guerra, quien se había ido a ocupar el Viceministerio de Agricultura, y de un largo proceso de selección que se adelantó, me hicieron el ofrecimiento, el cual acepté.

Señalaría un par de hitos principales, alrededor de los cuales muchas de las cosas que se hicieron realmente confluyeron. El primero tiene que ver con la confianza que el gremio desarrolló para superar la crisis sanitaria del cultivo de palma de aceite que ha enfrentado muchas plagas y enfermedades. Es así como, con la Pudrición del cogollo (PC), el sector ha perdido más de 100.000 hectáreas en las últimas tres décadas (importante recordar que cuando llegué a la Federación, el área sembrada era un poco menos de 100.000 hectáreas, entonces de alguna manera, lo que se ha perdido supera el área que encontré en ese momento).

El tema sanitario lo hemos podido afrontar, fundamentalmente por la Corporación Centro de Investigación en Palma de Aceite, Cenipalma, lo que ha permitido, a lo largo de tres décadas, adelantar investigaciones que han generado mucha información y conocimiento para ayudarle a los palmicultores en el manejo de sus cultivos.

El otro tema de fondo es el de la exportación de aceite. Cuando llegué a la agroindustria, el sector tenía absolutamente toda su producción orientada al mercado local. No se exportaba nada, no se sabía exportar, es más, había una idea de que el cultivo no era para exportación. Hoy en día, hemos tenido años en los que se ha exportado más de la mitad de la producción. Claramente lo que uno observa es que el sector ha tenido una apertura exportadora, lo que ratifica lo que siempre hemos dicho: el futuro de la palma de aceite hay que construirlo sobre los mercados de exportación. En este tránsito, hemos logrado una evolución satisfactoria del proceso de apertura económica y desgravación arancelaria del país, que a muchos sectores del agro los ha afectado bastante.

Cuando se revisa el comportamiento de la agroindustria de la palma de aceite en el ámbito global, vemos que el aceite de palma es un producto maravilloso y muy versátil que, como todos sabemos, es ingrediente fundamental de diversos alimentos y también está presente en múltiples productos no alimenticios, lo cual lo ha posicionado como el aceite más producido y consumido en el mundo. Y sigue ganando terreno.

Cuando uno mira las estadísticas, hoy son dos aceites vegetales los que tienen el protagonismo principal: el de palma y el de soya. Por ese cambio en el statu quo de la producción y del comercio mundial, es que se explican muchos de los ataques que se han dado contra el aceite de palma, afectando su reputación. Aquí hay intereses comerciales muy profundos, de mucho tiempo atrás, que buscan atacar la palma para defenderse de cualquier forma.

En el caso de Colombia, creo que tenemos las condiciones para producir nuestro aceite totalmente sostenible, y ese es un atributo que hoy los mercados del mundo están demandando de todos los productos agrícolas. En la medida en que manejemos bien ese atributo, estoy seguro de que se puede hacer una diferenciación en su comercialización que retribuya beneficios y réditos a los productores.

La pregunta que nos cabe hacer es ¿queremos que Colombia sea protagonista en ese concierto internacional tan positivo que se está dando para un producto y un negocio que conocemos? De un cultivo como el de palma de aceite que tiene en el país las condiciones naturales para seguir creciendo, pero que requiere de decisiones empresariales, de gobierno y, sin duda, de una evolución gremial permanente.

Fedepalma se ha desarrollado y fortalecido, inspirada totalmente en los retos, desafíos y oportunidades que la agroindustria de la palma de aceite en Colombia ha tenido a través del tiempo. Tenemos una organización muy pertinente y adecuada a esos retos, desafíos y
oportunidades. Pero esa institucionalidad tiene que estar viva, se debe ajustar a las nuevas demandas y necesidades del sector, del mercado y de las condiciones del entorno.

Colombia tiene un mercado local importante y hay que seguir trabajando para que continúe creciendo, no solo para el beneficio de la palmicultura y otros sectores agrícolas, sino porque el mercado del biodiésel es un tema con muchas externalidades positivas para el país y para los colombianos, en materia de calidad del aire, de generación de empleo y de impacto social para las regiones rurales.

Adicionalmente, debe conquistar nuevos espacios en los mercados internacionales, siendo Colombia el país líder en la producción de aceite de palma en América y cuarto en la palmicultura mundial.

Siempre me esforcé porque las cosas se hicieran con calidad, competitividad, sostenibilidad, innovación y excelencia. Hoy tenemos un gremio fuerte, reconocido, pertinente para enfrentar los retos y desafíos del sector palmero colombiano, que le genera valor a los productores y a las empresas del sector y que permite a los empresarios seguir creciendo y alcanzando sus sueños.

32 años han pasado más rápido de lo que yo hubiera imaginado. Realmente la cosecha obtenida durante más de tres décadas ha sido abundante para el sector, para el país y, desde luego para mí en lo personal y en lo profesional.

Que sigan trabajando con excelencia, dedicación, pasión y compromiso, para hacer realidad un futuro muy promisorio que hoy tiene el sector palmero.

Que hay que cuidar la institucionalidad gremial que hoy tenemos, pues ha costado mucho construirla, y de igual forma hay que cuidar el interés general, y así, el interés particular de todos. Que no olviden la importancia de la productividad en el cultivo, pues sin ese primer eslabón de la cadena no podría haber agroindustria. De igual forma, hay que fortalecer los Núcleos Palmeros para consolidar una actividad cada vez más inclusiva.

Si el recuerdo que queda sobre mi gestión es que se distinguió por hacer las cosas bien, me sentiría satisfecho. Alcanzar la excelencia fue la base para lograr construir un gremio y un sector de talla mundial. El legado que se deja es de beneficio para el sector y para Colombia. Así lo muestran los indicadores: el país pasó de cultivar 95.000 hectáreas en 1989 a 600.000 hectáreas actualmente y en lo que respecta a producción, hemos crecido diez veces, lo que se refleja igualmente en los indicadores de empleo y de valor.

La vida tiene momentos para todo y, en este punto, mi prioridad es mi familia, mis amigos y mis asuntos personales. También quiero mirar algunos temas académicos y otros empresariales con gran impacto, que me apasionen. Soy palmero de corazón y estaré atento si puedo ser útil para que Fedepalma y el sector sigan consolidándose.

 

Módulo de Fedepalma en el XLV Congreso Nacional de Cultivadores de Palma de Aceite en 2017. Foto: archivo Fedepalma

Si el recuerdo que queda sobre mi gestión es que se distinguió por hacer las cosas bien,
me sentiría satisfecho.

Jens Mesa Dishington*

 

  • Nota: Jens Mesa Dishington estuvo a cargo de la Presidencia hasta el 11 de agosto de 2021 cuando asumió Nicolás Pérez Marulanda como nuevo Presidente Ejecutivo de Fedepalma.
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