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La fortuna de aplicar las buenas prácticas de cultivo

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Antonio María Ortiz con Deily Ortega, Jefe de Desarrollo Rural Sostenible de Palnorte S.A.S. Foto: Palnorte

“Si siembro palma y no cuido el medioambiente, estoy grave”, es una de las afirmaciones que hace Antonio María Ortiz, Palmicultor de Tibú, Norte de Santander, quien asegura que la aplicación de las mejores prácticas y seguir las indicaciones del Palnorte S. A. S. y de Cenipalma han sido la clave del éxito en su cultivo. 

Este palmicultor de 40 años empezó en el mundo de la palma en 2011. Antes trabajaba en ganadería, pues alcanzó a contar con 38 reses, y tenía parte de su finca arrendada para ganado de otros propietarios, pero cuando escuchó de lo rentable que era la palma de aceite, tomó la determinación de cambiar de actividad.

“Inicié vendiendo algunos animales y con lo que gané empecé a sembrar. Esto me ayudó para el abono y el mantenimiento del cultivo hasta que planté mis primeras 1.200 matas. A medida que vendía el ganado, sembraba, fue así como logré llegar 1.000 más. Pero esta vez, solo alcancé a financiar el 70 %, lo otro lo obtuve a través del crédito que me dio un vivero en Tibú”, cuenta.

Las labores en la finca eran desarrolladas por la familia, su esposa, Sandra Milena Ortega Carrillo, fue de gran apoyo en esta fase. Fue así como, recién la palma empezó su fase productiva, terminó de pagar el crédito y decidió comprar 356 plantas más, pues para este palmicultor el área de cultivo no era un problema, “la palma la sembré donde antes había potreros, pues a medida que vendía el ganado, tenía más espacio para plantar, además, dejé de arrendar”.

Antonio María Ortiz y sus hijos.

Para Antonio María, la palma ha traído muchos beneficios a su vida, “mis hijos, Alexis, Lizbeth y Breiner están sacando su colegio adelante; antes tenía una casa de tabla, en regulares condiciones, ahora tengo una de material, y mi luz propia porque adquirí una planta; logré comprar el transporte para la fruta; y tengo tres trabajadores fijos. Lo que ha traído este cultivo han sido bendiciones”.

Con su visión de negocio a largo plazo no es de extrañarse que Antonio María haya logrado el segundo puesto al Premio al Productor de Pequeña Escala con Mayor Productividad 2020 por la Zona Central. Por ahora está enfocado en recuperar el ganado que tuvo que vender, pues hoy en día la palma le permite hacer una nueva inversión. 

“Es importante cuidar el agua que está alrededor de mi finca, la parte hídrica, yo estoy comprometido con mi negocio, pero también con mantener en buenas condiciones el ambiente”, explica.

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