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El abecé para el manejo del fertirriego en la palma de aceite

Foto: Tulia Revelo Delgado.

Por:

Tulia Delgado Revelo, Asistente de Investigación de Agronomía de Cenipalma.
Álvaro Rincón, Asistente de Investigación de Agronomía de Cenipalma. 
Nolver Arias, Coordinador Programa de agronomía de Cenipalma.


La nutrición en el cultivo de la palma de aceite y el manejo adecuado del agua son fundamentales para el aumento de la productividad. Por un lado, el primero representa uno de los rubros más altos (>30%) del costo total por tonelada de aceite producida (Mosquera et al., 2021), debido principalmente a las características de baja fertilidad en muchos de los suelos en donde está establecido el cultivo. Por lo tanto, la aplicación de grandes cantidades de fertilizantes es necesaria, con el fin de suplir estas carencias e incrementar el rendimiento de los cultivos. 

Por otro lado, respecto al manejo del agua, se evidencia a futuro el incremento de los periodos de escasez en los cuales se deben suplir los requerimientos hídricos del cultivo, debido principalmente a la influencia del cambio y variabilidad climáticos y al uso ineficiente del agua. Las principales zonas palmeras afectadas por este problema son la Norte y Oriental y algunas áreas en la Zona de la Central. Por esta razón, en los últimos años, se ha incrementado el diseño e implementación de sistemas de riegos eficientes como goteo y aspersión, que favorecen el uso apropiado del agua, con una visión de sostenibilidad a largo plazo 

Esto en consecuencia ha influido en un mayor interés por parte de los productores en el uso de tecnologías de fertirriego, que permiten ser más eficientes en el manejo del recurso hídrico y mejorar la aplicación de los nutrientes requeridos por el cultivo de la palma. Por lo anterior, Cenipalma ha iniciado trabajos de investigación, identificando en primera instancia algunos principios básicos necesarios para la implementación y manejo del fertirriego: 

  • Adecuado diseño de sistema de riego: la implementación de un sistema de riego debe fundamentarse en un adecuado diseño agronómico, geométrico e hidráulico que garantice eficiencia y uniformidad de aplicación de agua y nutrientes a las plantas.  
  • Definición de los módulos de riego por Unidades de Manejo Agronómico (UMAS): este aspecto cobra relevancia para el manejo de fertirriego, ya que es fundamental realizar su aplicación en áreas con requerimientos de agua y nutrientes similares, al considerarse criterios de suelos, edad y año de siembra de la palma. 
  • Realizar un fertirriego frecuente: hace parte del diseño agronómico y consiste en definir las frecuencias de fertirriego adecuadas según la humedad, la textura y capacidad de retención de humedad del suelo. Cuando se aplica fertirriego en condiciones de baja humedad, la conductividad eléctrica (C.E) se incrementa, indicando un aumento de los contenidos de sales solubles y generando condiciones de estrés por salinización con efectos adversos en la toma de agua y nutrientes por el cultivo. 
  • Determinar las láminas de riego adecuadas: deben determinarse según los requerimientos del cultivo, condición de los suelos y características climáticas de cada zona palmera. 
  • Realizar una fertirrigación completa con todos los nutrientes esenciales en todos los riegos: esto garantiza una nutrición completa y balanceada del cultivo. Por lo tanto, se deben aplicar conjuntamente todos los elementos mayores primarios (N, P, K), secundarios (Ca, Mg, S) y elementos menores (Fe, M, Zn, Cu y Boro. 
El abecé para el manejo del fertirriego en la palma de aceite
Operación y monitoreo de un sistema de fertirriego en la palma de aceite. Fotos: Tulia Revelo Delgado.


Para la determinación de las
dosis balanceadas se debe partir de los requerimientos del cultivo, la interpretación de los análisis de suelo y foliares, así como el potencial productivo de las palmas establecidas. De manera complementaria, se debe realizar el análisis físico y químico del agua, determinando su grado de salinidad, nivel de bicarbonatos y el aporte de nutrientes. Dependiendo los resultados de calidad del agua también se deberán hacer ajustes del pH, ya que la disponibilidad óptima de los nutrientes se encuentra en un rango de pH entre 6 y 6,5. Este ajuste se puede realizar mediante la inyección de ácido, teniendo en cuenta la relación NH₄/NH₂. 

Otro aspecto importante para tener en cuenta en este principio es la compatibilidad química entre los fertilizantes utilizados y su adecuada mezcla para evitar precipitados. Por ejemplo, el Nitrato de Calcio no es compatible con otros fertilizantes, por ende, es recomendable ponerlo en un tanque aparte. 

Buenas cuentas 

Una forma de proceder con el cálculo de las concentraciones y relaciones óptimas de fertilizantes se puede hacer mediante las siguientes ecuaciones: 

Concentración de fertilizante: 

Dónde: 

Es importante tener en cuenta que hasta un 25% de peso de sólidos, usando fertilizantes solubles, se puede mantener sin generar precipitados y para lograr una adecuada solubilización. 

 

Tasa de inyección de fertilizantes:

Donde: 

qf= tasa de fertilizante que va a ser inyectado (volumen/tiempo) 

F= dosis de fertilizante a aplicar (masa/área) 

A= área que va a ser fertilizada 

C= concentración de nutrimentos en el tanque de solución concentrada (masa/volumen) 

Ti: tiempo de inyección 

Relación de inyección (RI): indica el número de veces a concentrar el fertilizante, por lo tanto: 

Un RI de 1 a 200 es recomendable, es decir 1 litro de fertilizante en 200 litros de agua.  

  • Realizar una fertirrigación continua durante todo el tiempo de riego y de manera oportuna, cuando la planta lo necesite: esto indica, por un lado, que se debe hacer de acuerdo con el trabajo de las plantas (cuando está evapotranspirando); también, que se debe evitar la inyección de fertilizantes en golpes concentrados en corto tiempo, ya que esta condición genera una conductividad eléctrica (C. E.) muy alta en la solución del fertirriego. Por lo anterior, realizar un riego continuo durante casi todo el tiempo en que se debe hacer esa actividad generará un efecto agronómico positivo debido a la baja tensión osmótica hacia la planta.  

Adicionalmente, se considera ideal fertirrigar durante todo el año (fertigación), inclusive en época de lluvia. Puede plantearse la aplicación de láminas pequeñas de agua para aplicar el fertilizante y en frecuencias semanal o mensual. 

  • Fertirrigar en forma uniforme y eficiente: se requiere de riegos eficientes con adecuado diseño y manejo. Es importante garantizar que la uniformidad sea de 90% o mayor, que no haya diferencia de caudales mayores a 10% entre el gotero o aspersor más cercano y alejado de las válvulas de riego, y que el área humedecida esté entre 20 y 30%, ya que es un buen porcentaje para la adecuada toma de nutrientes por parte de las plantas. 
  • Fertirrigar en forma disponible para la planta: aplicar los nutrientes en condiciones (rangos apropiados del pH) que puedan ser aprovechados fácilmente por las plantas. Cuando los valores de pH son menores a 6,5, para la gran mayoría de los cultivos, los elementos menores estarán poco disponibles, ya que, por tratarse de elementos metálicos con pH altos, precipitan en forma de gránulos insolubles que no son tomados por las plantas. Por otro lado, cuando los valores de pH son muy bajos (<5,5), en la gran mayoría de cultivos los elementos mayores estarán poco disponibles para la planta. 
  • Fertirrigar en forma disponible para la planta: aplicar los nutrientes en condiciones (rangos apropiados del pH) que puedan ser aprovechados fácilmente por las plantas. Cuando los valores de pH son menores a 6,5, para la gran mayoría de los cultivos, los elementos menores estarán poco disponibles, ya que, por tratarse de elementos metálicos con pH altos, precipitan en forma de gránulos insolubles que no son tomados por las plantas. Por otro lado, cuando los valores de pH son muy bajos (<5,5), en la gran mayoría de cultivos los elementos mayores estarán poco disponibles para la planta.

Para lograr este principio se debe como mínimo hacer chequeo del pH y de la C. E. en la solución agua-fertilizante a la salida de los goteros o aspersores. Existe una gran variedad de equipos portátiles para medir estos parámetros, que permiten controlar de manera oportuna sus niveles. En el caso de las sales, se requiere que la C. E. sea inferior a 1,5 mmhos/cm y que el rango de pH este entre 5,5 y 6,5, para que los nutrientes estén altamente disponibles para ser absorbidos por las plantas. 

  • Utilizar fuentes solubles de fertirriego de buena calidad: estas fuentes solubles tienen baja salinidad y se pueden aplicar a una alta frecuencia en función de los requerimientos del cultivo. Respecto al uso de elementos menores, se considera apropiado utilizar fuentes quelatadas, principalmente en el caso del hierro, debido a que su eficiencia es mayor y sus dosis son menores que los sulfatos. Los quelatos garantizan una mayor asimilación por la planta y aumentan la disponibilidad de estos micronutrientes fijados en el suelo. Para la aplicación de fertilizantes quelatados en el tanque de solución madre, se debe verificar que el pH del agua esté entre 5,5 y 6,5, ajustándolo de ser necesario mediante la adición de un ácido que sea compatible con los quelatos. 

Ante los retos actuales que enfrenta el sector agrícola en términos ambientales y económicos, ser competitivos y sostenibles es prioritario y, por lo tanto, incrementar la eficiencia en el manejo agronómico, entre el riego y la fertilización de los cultivos es fundamental, es por eso, que Cenipalma continuará trabajando. En cuanto al fertirriego, se espera a mediano plazo tener como resultado el ajuste de esta tecnología a las condiciones del cultivo, mediante la identificación de fertilizantes y dosis adecuadas, técnicas de monitoreo o control y la cuantificación de su impacto en el incremento de la producción. 

 

Costos de operación de tres sistemas de riego en el Campo Experimental Palmar de la Sierra

 

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