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No hay tal cosa como el aceite de palma sostenible: qué tontería

Foto: archivo Fedepalma
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Por: Dato ‘Carl Bek-Nielsen, Director Ejecutivo United Plantations Bhd y Copresidente de la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible-RSPO.

La semana pasada (sep. 5 de 2020) un científico italiano, Roberto Gatti, fue noticia en Malasia cuando proclamó que “no existe tal cosa como el aceite de palma sostenible”. El único problema es que el señor Gatti está equivocado.

De hecho, los productores de palma de aceite se han convertido durante los últimos 15 años en el pararrayos de la creciente ira del público por cuestiones relacionadas con la deforestación, el calentamiento global, las inadecuadas prácticas laborales y el smog fronterizo.

Solo unos pocos silenciosos han cuestionado estas acusaciones, lo que ha llevado a la gran mayoría del público a tragar entero estos titulares, dejando la narrativa sin cuestionar.

Es como si el suministro interminable de información en la era moderna de hoy, a través de formas rápidas y fáciles de contenido digital, hubiera llegado a un punto de sobrecarga. Lamentablemente, nos ha desgastado e inducido una forma prematura de fatiga mental, quitándonos la capacidad de distinguir entre la investigación creíble y el pegadizo clickbait, y en última instancia entre lo que está bien y lo que está mal, y si incluso debiéramos cuestionarlo.

La industria de la palma de aceite es un actor agrícola vital hoy en día, a nivel mundial. Si bien ocupa menos del 0,5 % del área agrícola total, representa el 37 % de todos los aceites y grasas producidos en el mundo y continúa, a pesar de la calamidad del covid-19, asegurando empleos a más de 5 millones de personas en todo el mundo, la mayoría de los cuales son pequeños agricultores que dependen de este cultivo para su sustento.

¿Es todo perfecto y color de rosa? En absoluto. La palma de aceite, como todos los cultivos agrícolas, requiere una cosa: tierra. Y aquí es donde surge el dilema. En este contexto, debemos reconocer que esta ha contribuido a la deforestación de grandes áreas a pesar de que en los últimos 25 años ha supuesto menos del 5 % de la deforestación mundial. Boicotear el aceite de palma y reemplazarlo con aceites vegetales alternativos es, por supuesto, una decisión que las personas o las grandes marcas son libres de tomar. Sin embargo, el precio de tal acción será alto, ya que está demostrado, sin lugar a dudas, que reemplazarlo con cualquier aceite vegetal alternativo resultará en el uso de hasta 10 veces más tierra para producir la misma cantidad de aceite. Incluso la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF por sus siglas en inglés) han reconocido esto y apoyan la producción y el uso de aceite de palma sostenible, evitando así mayores impactos en el medioambiente, la biodiversidad y las comunidades.

El problema con estudios como el del señor Gatti, es que señala intencionalmente a la palma de aceite sin poner las cosas en perspectiva, sin informar al lector que productos básicos como la carne de res, la soya, el maíz, las aves de corral, la producción de madera y otros, representan más del 90 % de la deforestación del mundo hoy en día. Adicionalmente están aún incipientes cuando se trata de proporcionar a los consumidores una cadena de suministro que no proviene de tierras recientemente deforestadas.

El aceite de palma representa el 37 % de todos los aceites y grasas producidos en el mundo. Foto: archivo Fedepalma

El aceite de palma, sin embargo, tiene un esquema de este tipo en vigor, que asegura a los compradores la no deforestación, no desarrollo de suelos en turba, no explotación de los trabajadores. Se denomina Principios y Criterios, y es establecido por la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO), un estándar que con suprema confianza, puedo afirmar que va más allá de cualquier estándar de sostenibilidad en el mundo de hoy, incluyendo los aplicables a la producción de aceites de oliva en España, colza en Francia, soya en Estados Unidos o de canola en Australia.

El sector palmero está lejos de ser perfecto y seré el primero en afirmar que todavía hay un largo camino por delante para que el aceite de palma sostenible sea la norma, pero los primeros pasos se dieron hace más de 15 años para crear una plataforma de múltiples partes interesadas, donde los compradores y consumidores pudieran estar seguros de que en los productos que usan y consumen, el aceite de palma se ha obtenido de manera sostenible. Las aspiraciones siguen siendo altas, y hoy vemos los esquemas de certificación de Aceite de Palma Sostenible de Malasia (MSPO) y Aceite de Palma Sostenible de Indonesia (ISPO), proporcionando una plataforma increíble para elevar el piso de los “muchos” en lugar de solo centrarse en elevar el techo de los “pocos”.

Juntos, impulsaremos los estándares RSPO, MSPO e ISPO, independientemente de las afirmaciones espurias de personas como el señor Roberto Gatti, y esperamos inspirarnos en las palabras de sabiduría del difunto filósofo chino, Confucio: “Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad”.

El aceite de palma sostenible es la “luz”, es el futuro, y cualquier esfuerzo para aplastar este movimiento solo nos llevará de vuelta a la oscuridad, donde perderemos el rumbo, permaneceremos en silencio y no hablaremos cuando las verdades a medias abarquen los titulares. Al final, se trata de apropiarse y mantenerse firme, especialmente cuando los vientos en contra son los más feroces. Se trata de apreciar que la sostenibilidad es un problema compartido, que requiere cambios individuales que deben comenzar hoy. Esto te incluye a ti.

 

 

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