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Rendirse no es una opción, por José de los Santos Ramírez Sarmiento

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Nací el 22 de julio de 1954, tengo 66. A la edad los 14 años me fui de lado de mis padres porque era muy rebelde. Llegué a vivir a la cuidad de Bucaramanga donde un tío llamado Florentino Sarmiento me dio trabajo, ejerciendo la labor de ayudante de mecánica y me fue muy mal porque terminaba todo sucio, además de no sentir comodidad en esta labor.

Mi tío al verme que no estaba a gusto con lo que estaba haciendo me dio unos recursos para que me fuera para Bogotá a probar suerte, pero no tuve la oportunidad de conseguir una fuente de empleo y entonces me fui para La Guajira, en donde encontré que la única forma de poder ganarme el sustento era haciendo cosechas de diferentes cultivos con algunos propietarios de tierra.

Me encontré con un señor que me propuso que hiciéramos una cosecha de yuca en su hacienda, pero cuando llegué me tocó sembrar marihuana. Cuando hicimos la recolección de la cosecha me quedó 90.000 pesos de ganancia y se los entregué a una señora donde estaba alojado para que ella me hiciera el favor de guardármelos; a los pocos días de haber hecho esto fui reclutado por el Ejército por no contar con libreta militar.

Apenas terminé de prestar el servicio militar en Valledupar, me devolví para La Guajira en búsqueda de los 90.000 pesos que había dejado guardando, pero perdí la plata porque la señora me dijo que se los había gastado. Con el sentimiento de frustración por la pérdida tenida, me fui para Bucaramanga en búsqueda de mis padres que no los había visto desde que tenía 14 años.

Después de un tiempo de estar buscando a mis padres los encontré, me dio mucha felicidad al saber que estaban bien. Estando con mis padres llegó mi tío Florentino Sarmiento y me convenció de ir para Cantagallo que en ese entonces era corregimiento de San Pablo. Con mi tío trabajé haciendo cosecha de arroz y plátano, estos cultivos pude comprar mi propia tierra para continuar cosechando, pero en mi propiedad.

Se dio la oportunidad de un programa del Gobierno para sembrar cultivo de palma, en la cual tuve intenciones de ingresar, pero la mayoría de la gente no estaba de acuerdo que yo hiciera parte del programa porque mis tierras estaban en una isla. Con la ayuda del señor José Lucas Figueroa, conocido como “Palito” logramos persuadir a la gente para que me dieran la congruencia de acceder a la ayuda del Gobierno.

En 2001 sembré 10 hectáreas en cultivo de palma, pero al cabo de un tiempo llego la enfermedad de la Pudrición de cogollo (PC) la cual disminuyo significativamente la producción, debido a esto vi la necesidad de realizar un crédito en el banco para sembrar nuevamente, ya que para ese entonces tenía 8 hijos a los cuales debía brindar sustento. El Banco Agrario me aprobó el crédito por 20.000.000 millones, comencé a sembrar nuevamente e iba quedando bien con las cuotas, pero en el 2010 hubo una creciente que arrasó con casi toda la plantación.

Quedando con pocas palmas me toco hacer conciliación con el Banco Agrario porque no tenía como pagarles, además me toco nuevamente ponerme a trabajar a otras personas porque el cultivo no me generaba ingresos suficientes para sostener mi familia. Poco a poco fui haciendo resiembra hasta que un momento tenía buenas producciones y dejé de trabajar como jornalero.

Actualmente, logré pagar mi deuda con el banco, también me siento feliz porque estoy ayudando al desarrollo de la región con la generación de empleo, ya que tengo un trabajador permanente en mi plantación y 2 personas ocasionales que me colaboran en la labor de cosecha.

 

Una versión de eBook está disponible y publicada en varios idiomas, clic aquí para leerlo.

 

Nuestros palmeros participantes

Estos son los relatos completos de los palmicultores que representaron a Colombia en el concurso internacional del CPOPC:

 

  • Estas historias fueron presentadas por Fedepalma para el concurso de historias de pequeños Palmicultores del CPOPC. 
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