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Oportunidades y retos para el sector palmero colombiano en la descarbonización de la economía

Foto: archivo Fedepalma
Por:

Diana Catalina Chaparro Triana  
David Arturo Munar Flórez 
Nidia Elizabeth Ramírez Contreras 
Jesús Alberto García Núñez 

Programa de Procesamiento, área Biorrefinería y Sostenibilidad, Cenipalma.


Los países se enfrentan al reto de una economía más sostenible, donde la descarbonización es clave para reducir progresivamente las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), principalmente, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) asociadas al uso de combustibles fósiles.  

Una de las conclusiones más relevantes del Sexto Informe de Evaluación (IE6) del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) para 2023 es la necesidad de reducir de forma urgente las emisiones de GEI mediante acciones ambiciosas que permitan alcanzar diminuciones de 43% para 2030 y de 60% para 2035, a nivel global. Lo anterior, con el objetivo de llegar a cero emisiones netas a mediados del siglo y evitar el aumento de la temperatura media del planeta por encima del 1,5 °C. En Colombia, los fenómenos naturales (inundaciones, granizadas, olas de calor, temblores) por los cuales atraviesa actualmente el país son la prueba tangible de esta afirmación y la evidencia de que el cambio climático y sus consecuencias son reales y nos afectan a todos, por lo que es necesario, identificar y generar alternativas que contribuyan a estabilizar el clima de forma relevante, rápida y sostenible 

La descarbonización se ha concebido como una de las acciones de mayor impacto para la resiliencia del clima y la transformación del modelo de desarrollo económico actual. Esta se basa en conceptos de bioeconomía, economía circular y desarrollo de nuevas energías limpias y renovables. Para lograr las metas de descarbonización, se han propuesto tres rutas alternativas relacionadas con: 1) evitar las emisiones antes de que se generen); 2) las emisiones que están asociadas con captura, transporte, almacenamiento, usos y transformación del CO2, y 3) las de la eliminación del CO2 que ya se encuentra en la atmósfera a través del uso de tecnologías  

La agroindustria de palma de aceite en Colombia reporta 596.000 ha de cultivo sembradas a 2022. La cadena de producción del aceite de palma crudo cubre varias etapas que van desde la plantación hasta la extracción del aceite, generando cantidades significativas de biomasa sólida y líquida (41%, en peso de racimos de fruta fresca y 0,8 m³  t⁻¹ RFF de efluente, respectivamente). En las diferentes etapas de la cadena de producción existen oportunidades de valor y retos para el sector, a través de las 2 primeras rutas que permiten contribuir al cumplimiento de las metas de descarbonización de la economía nacional, y que además sirven como ejemplo para replicar en los territorios donde tenga presencia esta agroindustria. 

Para la descarbonización, a partir de la segunda ruta, se puede considerar como una alternativa la producción de biodiésel de aceite de palma, que para 2021 correspondió a 32,8% de las ventas de aceite de palma a nivel local. Por otra parte, se han analizado procesos en el que se involucra el uso de la biomasa residual generada dentro de la extracción de aceite de palma crudo. La pertinencia de aumentar el uso de la biomasa (sólida y líquida) generada en el sector para dar valor adicional y crear rutas para la obtención de bioenergía y biomateriales, facilitaría el desarrollo de biorrefinerías aplicadas al sector y la contribución con las metas de descarbonización a nivel nacional. El uso actual de la biomasa de palma en Colombia se distribuye de la siguiente manera: 83% de la tusa es dispuesta en campo; la fibra es utilizada como combustible para calderas (80%) junto con 67% del cuesco; el porcentaje restante de fibra y tusa son utilizados en compost, y el de cuesco es vendido a otras industrias para diferentes usos (Ramírez et al., 2015). El 100% de las aguas industriales residuales o POME, por sus siglas en inglés, es enviado al sistema de tratamiento, en el cual hay liberación de GEI por la actividad microbiana anaerobia. Cerca de 20% del POME es utilizado en la producción de compost y menos dl 20% de los sistemas tratamiento realizan captura y aprovechamiento de biogás. 

Considerando el uso de la biomasa para la generación de alternativas energéticas que reduzcan la dependencia de los combustibles fósiles y permitan la diversificación energética del país, se cuenta con la captura y el uso del biogás generado en el tratamiento de los efluentes de algunas plantas de beneficio de Colombia. Sin embargo, todavía se están enfocando esfuerzos para lograr que todas capturen y usen el biogás, con el fin de lograr una reducción de hasta 1,4 millones  de toneladas de CO2eq año-¹. Además, si se considera que el biogás puede ser mejorado para producir biometano, el cual es un sustituto del gas natural, se podría estimar que el sector palmero se convertiría en un aliado estratégico, por el potencial de aprovechamiento de la producción de biometano y de alternativas con biomasa, y de este modo fortalecería las acciones que conllevarían a descarbonizar la economía del país.

El biometano es un combustible renovable con características similares a las del gas natural (fósil), por lo que es factible su uso como combustible en vehículos o su inyección a la red nacional de gas para abastecer hogares e industrias. La mayoría de los países de Europa tienen plantas de biometano a partir de biogás crudo para generación de electricidad, pero en los últimos años se ha optado también por su uso como combustible vehicular, en el que Suecia se destaca con una participación de 57% en el mercado nacional de biometano vehicular, comparado con el gas natural comprimido.

Para la ruta número 3 se puede considerar a las plantaciones de palma de aceite. La estimación del contenido de carbono se establece a través de un balance de carbono de los cultivos y su efecto a largo plazo en las emisiones de GEI y captura de carbono considerando factores como la edad, el tipo de cultivar, la densidad de siembra, la zona palmera, las prácticas de manejo agronómico y la composición de especies acompañantes. El estado actual de las reservas de carbono del cultivo de palma de aceite varía según estudios internacionales. Por ejemplo, algunas estimaciones sugieren valores de 129 t C/ha, mientras que otros en 113 t C/ha. Otra alternativa que puede aportar dentro de esta ruta de descarbonización es el uso de microalgas para la depuración de las aguas residuales industriales (POME) generadas durante el proceso de extracción del aceite de palma. Esto puede contribuir a la eliminación del CO2 atmosférico para convertirlo en biomasa, debido a los procesos de fotosíntesis necesarios para su supervivencia.

Oportunidades y retos para el sector palmero colombiano en la descarbonización de la economía

Por otra parte, para el sector palmicultor se tiene la implementación de buenas prácticas bajas en carbono, dentro de las que se incluyen actividades relacionadas con el manejo nutricional y uso eficiente de fertilizantes, manejo sanitario, cosecha y transporte del fruto, y durante la etapa de procesamiento de fruto, como por ejemplo servicios industriales y biorrefinería. Dentro de estas se encuentra el uso del biocarbón obtenido a partir de la biomasa de la agroindustria palmera, y cuyos usos están enfocados como enmendador de suelos, adsorbente de contaminantes, bioenergía, soporte para catalizadores, secuestrador de carbono, entre otras. El biocarbón o carbón vegetal se define como el residuo carbonoso que queda tras una carbonización de biomasa. Su aplicación depende de las características del precursor de carbono, es decir de la biomasa desde la que se generó, el proceso de producción y la activación. Algunos de los usos que tiene son facilitar el almacenamiento del carbono, mejorar la fertilidad de suelos e incrementar rendimientos de cultivos. También, para la descontaminación en fase líquida o gaseosa, y para el secuestro de carbono.  

Aunque son muchas las acciones que pueden implementarse para la descarbonización de la economía en el sector palmicultor (foto principal), en Colombia es necesario trabajar en conjunto, industria-investigación, en el desarrollo y validación de tecnologías que generen valor a partir de biomasa residual del sector agrícola, que creen alternativas versátiles y que cumpla con los estándares requeridos. 

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