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Plantas nectaríferas: una herramienta del control biológico por conservación en el cultivo de la palma de aceite

En los últimos años, se han seleccionado las especies de plantas nectaríferas más importantes.

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Plantas nectaríferas establecidas en el borde de los lotes de palma de aceite.

Los estudios realizados por Cenipalma sobre la biología, hábitos y dinámica poblacional de las principales especies de insectos plaga defoliadores, han permitido identificar tanto a los enemigos naturales nativos, parasitoides y depredadores, que las atacan en sus diferentes estados de desarrollo, así como a las especies de plantas nectaríferas que estos insectos benéficos visitan. Como resultado del conocimiento de la interacción plaga-enemigo nativo-plantas nectaríferas, en los últimos años, se han seleccionado las especies de plantas nectaríferas más importantes, que albergan y proveen alimento a estos controladores biológicos nativos.  

 

Sabemos que las actividades agrícolas reducen la diversidad biológica, lo que provoca que los cultivos sean vulnerables a insectos plaga, al afectarse directamente a aquellos artrópodos encargados de mantener reguladas las poblaciones de dichos insectos. Una forma de recuperar este servicio ecosistémico gratuito de la naturaleza es mediante la siembra y mantenimiento de las plantas nectaríferas.  

Los mayores beneficios de su presencia dentro de las plantaciones de palma de aceite son la proliferación de parasitoides y depredadores que regulan las poblaciones de insectos plaga, y la reducción del uso insecticidas que son poco amigables con el medio ambiente y disminuyen las poblaciones de fauna benéfica.  

Su éxito está relacionado con la diversidad de la vegetación acompañante del cultivo, la permanencia de estas plantas dentro del agroecosistema, su manejo y la cercanía a la vegetación circundante.  

Por lo anterior, es importante identificar las especies de plantas con flores o nectarios extraflorales que se encuentran en los bordes de lotes o linderos de la plantación que albergan la fauna benéfica, seguido por el conocimiento del hábito de crecimiento de estas plantas para su propagación. 

Un paso inicial es colectar semillas o cortar esquejes para crear reservorios de plantas nectaríferas, que permitan consolidar un vivero para su posterior trasplante o que podrían distribuirse directamente en el borde de los lotes de la plantación, luego de la adecuación del suelo mediante pases de rastra.   

Una vez establecidas las plantas nectaríferas en el campo, es importante conservarlas, porque durante el periodo seco la mayoría de las plantas nectaríferas fructifican y mueren. Para evitarlo es fundamental tener en cuenta las siguientes recomendaciones:  

  • Realizar la poda de las plantas nectaríferas antes de finalizar el periodo de lluvia, para evitar la pérdida de estas especies vegetales. 
  • Podar las plantas de manera intercalada retirando las ramas senescentes (envejecidas) y las ramas largas que se caracterizan por tener hojas pequeñas.  
  • En las calles de no tránsito, en donde haya plantas nectaríferas, efectuar la poda de manera intercalada, dejando una calle intermedia sin hacer. Realizar la poda de esta calle una vez las plantas la que está podada hayan emitido nuevas ramas. 
  • Podar anualmente plantas arbustivas como Urena lobata, Urena trilobata, Triumfetta lappula, Senna reticulata, Senna sp., Hibiscus furcellatus, Senna tora, Senna occidentalis y Senna bacillaris. 
  • Cortar las ramas delgadas de las plantas a un metro de altura.  

Estas prácticas ayudarán a que la planta emita nueva área foliar y se conserve durante el periodo seco y así cumpla la función de proveer alimento y refugio a los parasitoides y depredadores durante la época más crítica del año.  

La siembra y establecimiento de plantas nectaríferas y la aplicación de medidas y acciones para protegerlas se ha convertido en una tarea prioritaria en las plantaciones de palma de aceite, especialmente en la subregión de Puerto Gaitán (Zona Oriental), donde alrededor de la Mesa de Sanidad con el apoyo del Grupo de Extensión de Cenipalma, se han establecido plantas nectaríferas que brindan protección a unas 6.261 hectáreas, aproximadamente el 46 % del área sembrada en esta subregión. Esta decisión les ha permitido reducir el número de intervenciones con insecticidas de síntesis química, lo que genera ahorros económicos importantes y un aporte a la conservación de los ecosistemas palmeros. 

Para el reconocimiento, establecimiento y manejo de plantas nectaríferas puede consultar las guías de bolsillo desarrolladas por Cenipalma que orientan y apoyan al palmicultor en estas labores: Plantas nectaríferas asociadas a plantaciones de palma de aceite y Establecimiento y manejo de plantas nectaríferas en el cultivo de palma de aceite, que favorecen la fauna benéfica de este ecosistema.

La siguiente infografía ofrece información adicional sobre su establecimiento y manejo. 

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