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¿De dónde vienen y a dónde van las plantas?

Autor: Alejandro Ortiz. Foto: Unsplash
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Se tiene establecido que la evolución de la flora del planeta comenzó con las algas y que inicialmente las plantas no tenían flores como sucede, por ejemplo, con los musgos, los helechos y las zamias. Se estima que las primeras con flores surgieron hace 140 millones de años (lo que contrasta con los 200 millones de fósiles de las primeras mariposas). Según los investigadores, ese primer grupo de plantas fueron las magnólidas, de las cuales descienden las 40 especies del género Magnolia, presente en Colombia.

Todas las plantas, como los demás seres biológicos del planeta, tienen un área de distribución original, que es donde han surgido por evolución o por especiación. En el caso de la flora, se les denomina plantas nativas. Puede suceder que, en un territorio extenso como Colombia, se encuentren ejemplares de la misma especie de planta nativa en regiones distantes o aisladas, como sucede, para citar un caso, con la palma Milpesos (Oenocarpus bataua).

La palma E. guineensis fue introducida al país

Aun tratándose del mismo taxón, al hacerse análisis de biología molecular, se pueden encontrar algunos genomas diferentes en especímenes de distinta procedencia. Esta es la razón por la cual, en los jardines botánicos se exige que los ejemplares de la flora que hacen parte de las colecciones botánicas tengan un registro pormenorizado del lugar exacto de su procedencia, recolector, fecha, condiciones ecológicas y demás características pertinentes, que lleva el nombre de accesión. Para los investigadores estos datos son cruciales. El rigor científico de una colección botánica depende de esta información documentada. Esto es lo que se ha hecho en la Colección Nacional de Palmas Nativas de Colombia en el Jardín Botánico del Quindío, que ha recibido el patrocinio de Fedepalma y Cenipalma.

Usualmente los seres humanos recolectan ejemplares de la flora de sus áreas originales y las introducen en países donde antes no existían. Las primeras serían nativas de su respectivo lugar y las segundas, exóticas o foráneas (gracias a la manía extranjerizante de algunos grupos sociales en Colombia, adictos a los productos y expresiones culturales del exterior, el vocablo “exótico” se usa común pero impropiamente como sinónimo de bello o raro). Lo exótico es lo que no corresponde originalmente a un país determinado. Si un ser biológico se trae de otro país hasta aquí, será introducido, pero no nativo, como sucede en Colombia con las vacas, el café o la marihuana, que siempre serán exóticos.

Ahora bien: una planta foránea, que se introduce a otro país, puede asilvestrarse, que es un verbo conceptualmente parecido a connaturalizarse. Podría mencionarse, a título de ejemplo, la Impatiens balsamina, conocida popularmente como “madama”, una planta originaria del sureste de Asia, que fue introducida hace varios años a Colombia y ya está presente en muchas áreas naturales del país, especialmente en los guaduales; es además muy decorativa y vistosa.

Si el territorio donde ocurre naturalmente una especie se circunscribe a una región o a un país, se califica la especie como endémica. El endemismo se aplica a aquellos grupos biológicos que solo ocurren en un territorio relativamente restringido: se puede hablar de endemismo de un país, de una región o de una localidad. Obviamente una planta endémica es una planta nativa del país al que corresponda, es el caso de la palma Ceroxylon sasaimae, que solo se ha encontrado en Sasaima y San Francisco de Sales, en Cundinamarca, y en San Luis, Antioquia.

Si una especie ocurre naturalmente en varios países en todos ellos será nativa. Es el caso, por ejemplo, de la palma de vino, Attalea butyracea, que se da desde Centroamérica hasta Bolivia, en las regiones cálidas. En todos los países de esta región la palma será nativa. Como sucedió con nuestra palma de cera, Ceroxylon quindiuense, que se consideraba endémica de Colombia y los investigadores encontraron una población natural en Perú.

Obviamente, como casi todas las cuestiones científicas, no hay unanimidad de criterios y de opiniones en estos temas. Esta salvedad es importante porque, para mencionar un asunto más complejo, cuando se producen natural o artificialmente variedades o híbridos, por cruce de plantas, los ejemplares resultantes serán oriundos del sitio donde se cumplió el proceso. Hace unos años, según el testimonio del botánico Enrique Forero, hoy Presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, sus colegas australianos no pudieron identificar taxonómicamente unos ejemplares del género Eucalyptus que se habían hibridado en la sabana de Bogotá, entonces serían eucaliptos colombianos.

Finalmente, una anotación relacionada con el cambio climático: todo parece indicar que a raíz de las alteraciones que están sucediendo en el planeta, muchas plantas han empezado a emigrar a sitios donde ecológicamente les va mejor como consecuencia de las alteraciones de temperatura y de las condiciones naturales de sus nichos, debido al calentamiento global, generado por la subespecie Homo sapiens sapiens. Sería un cambio natural de distribución de flora. Si se sigue así, no se sabrá hasta dónde llegarán las plantas.


  • Nota: este artículo hace parte de una serie de documentos relacionados con los usos de las palmas nativas de Colombia, y del convenio interinstitucional 060/16 de 2020 entre Fedepalma, Cenipalma y el Jardín Botánico del Quindío, con el cual se está realizando un intercambio científico para el cuidado de las palmas en el país.
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