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Política de equidad de género para el sector: una apuesta por la sostenibilidad económica y social

Foto: Viviana Ortíz.

Por: 

Angelica Maria Gutiérrez Rodriguez, Coordinadora Política de Género de Fedepalma


Además de ser uno de los empleadores rurales más importantes del país, el gremio de la palma de aceite está apostando para ir un paso más allá: fortalecer su sostenibilidad social y económica, mediante el desarrollo de una Política Sectorial de Equidad de Género. Con metodología participativa, este ejercicio de investigación para la acción es pionero en el sector agrícola en el país y contribuye al posicionamiento de la palmicultura colombiana en mercados internacionales.     

Con el apoyo de la Cooperación Alemana para el Desarrollo (GIZ) con financiamiento del Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) y en colaboración con Solidaridad Network, Fedepalma inició, a finales 2023, el diseño de la política. Esta beneficiará al sector, con énfasis especial en las casi 62.000 mujeres, la mayoría de ellas productoras de pequeña escala ubicadas en las zonas Central y Norte, y que representan el 32 % de las personas que se dedican a la palmicultura en Colombia.  

La participación de la mujer en la agroindustria 

En los últimos años, la participación de la mujer en la agroindustria de la palma de aceite se ha fortalecido en roles productivos, administrativos, de investigación y de extensión, según datos de la Gran Encuesta de Empleo Directo del Sector Palmero Colombiano (Fedepalma, 2019). Sin embargo, son innegables las brechas que aún persisten. En materia de empleo, por ejemplo, las cifras del Departamento Nacional de Estadística, Dane 2022, evidencian mayores tasas de desempleo para ellas que para ellos; lo mismo que un 33,7 % de hogares rurales en situación de pobreza con jefatura femenina.

Política de equidad de género para el sector
Foto: Esnéider Angarita Carrascal. 

Aunque las condiciones de las mujeres en la palmicultura son mejores que en otras actividades, no puede decirse que en términos generales se apartan de las tendencias a nivel nacional. Con el fin de contar con una línea de base sólida, además de nutrirse de los estudios socioeconómicos de Fedepalma y Cenipalma, para la política se utilizarán métodos de investigación cuantitativa y cualitativa.

Explorando las brechas de género en la agroindustria

Para el primer caso, se aplicará una encuesta representativa a nivel nacional a más de 1.400 personas en todas las actividades de la cadena agroindustrial con el fin de identificar las principales brechas de género. En cuanto a las herramientas cualitativas, grupos focales, entrevistas semiestructuradas, historias de vida y talleres recogerán las voces que complementen los hallazgos que arroje la encuesta.

Esta combinación de herramientas de captura de información permitirá identificar las brechas; definir una hoja de ruta del sector para ese cierre; desarrollar la política que, una vez aprobada por la Junta Directiva, será socializada a todo el gremio y, finalmente, poner en marcha un plan de apoyo a ocho Núcleos Palmeros que serán pilotos de adopción de acciones y herramientas prácticas.

Para definir los asuntos que harán parte de la Política de Género, se consideraron las llamadas “Doce Esferas de Especial Preocupación” que son los temas que maneja ONU Mujeres y que la Plataforma de Acción de Beijing identificó como los más urgentes para garantizar una mayor igualdad y mayores oportunidades para mujeres y hombres. Además, se revisaron los documentos sobre Política de Género de la Cooperación Alemana, de la Mesa Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO, por sus siglas en inglés) y los hallazgos del “Análisis de la Equidad de Género para el Sector del Aceite de Palma Sostenible en Colombia”, elaborado por Fedepalma (2022) en colaboración con Solidaridad Network.

Política de equidad de género para el sector
Foto: Esnéider Angarita Carrascal. 

Una vez hecha esta revisión documental, la autonomía económica se definió como tema central de investigación. Esta se entiende como la capacidad de las mujeres no solo de acceder a recursos, sino de tener control sobre ellos y poder contar con tiempo para satisfacer sus necesidades personales y contribuir con el bienestar familiar. La premisa fundamental es que la autonomía económica contribuye directamente a que una serie de inequidades que viven las mujeres se atenúen y, en algunos casos, desaparezcan.

Si no tienen autonomía económica, es más probable que las mujeres queden atrapadas en labores no remuneradas en el hogar y el cuidado de personas. Es más factible que, al no tener capacidad de control de los recursos, ellas deban soportar violencia intrafamiliar; o que tengan menor acceso a educación. Sin autonomía económica las decisiones sobre el número de hijos y el espaciamiento entre ellos es muy difícil, como lo demuestran cifras de diferentes agencias del Sistema de Naciones Unidas.

Las brechas socioeconómicas de las mujeres en diferentes culturas y actividades son palpables y reales, como lo demuestran cifras globales. Según el Banco Mundial (2022) solo cerca del 53 % de las mujeres del mundo trabajan en actividades remuneradas en el mercado laboral, en contraste con el 80 % de los hombres. Además, ellas ganan 25 % menos que ellos, a pesar de tener mejor perfil laboral y mayor nivel de educación.

Con el reto de valorar mejor y potenciar la labor de las mujeres en la palmicultura, la Política de Equidad de Género del sector representa una apuesta por la sostenibilidad, al tiempo que espera consolidarse como un ejercicio de expansión gradual al servicio de las empresas de la palma de aceite en Colombia.  

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