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El origen de la palma de chontaduro, un fruto con gran poder nutritivo

El chontaduro “es como una pequeña fábrica nutricional y probablemente el alimento más balanceado del trópico", según estudio de la U. del Valle.

Foto: Jardín Botánico del Quindío

Según la investigación de la Universidad del Valle (Restrepo, 2019), el fruto de la palma de chontaduro contiene proteínas, aceites, vitaminas liposolubles y minerales y es una fuente importante de ácidos grasos poliinsaturados tipo omega 3 y omega 6 (linoleico, linolénico), esenciales para la nutrición, el crecimiento, el desarrollo hormonal y la disminución del colesterol.

De la palma que lo produce se usan también sus tallos para construir viviendas y fabricar utensilios o para consumir los cogollos, a modo de palmitos.

Corresponde a la especie Bactris gassipaes. El autor de la descripción del género Bactris fue el botánico, biólogo y médico austriaco Nikolaus Joseph von Jacquin, en 1877, con base en el trabajo preliminar del también médico y naturalista italiano Giovanni Antonio Scopoli, en cuyo honor se denominó el alcaloide escopolamina.

Todo indica que el nombre del género proviene del griego βακτρον​,​ baktron, que significa palo o caña​. De acuerdo con The plant list, la lista de plantas, producida por el consorcio de una docena de instituciones, entre ellas los más importantes jardines botánicos del mundo, del género Bactris aparecen registradas 79 especies, todas de Mesoamérica y Suramérica.

El origen de la palma de chontaduro, un fruto con gran poder nutritivo
Foto: Jardín Botánico del Quindío

El epíteto específico del chontaduro es gasipaes, palabra de origen brasilero, una de los tantas con las que se designa la palma. La especie la publicó el célebre botánico alemán Carl Sigismund Kunth, quien tuvo el meritorio trabajo de sistematizar los 70.000 ejemplares de plantas que Alexander von Humboldt y Aimé Bonpland habían recolectado en América, ejemplares a los que se les posponía la sigla HBK, correspondiente a F. W. H. A. von Humboldt, A. J. A. Bonpland y C. S. Kunth, ya prácticamente en desuso, porque el verdadero trabajo taxonómico lo hizo el último, por lo cual ahora simplemente se escribe Bactris gasipaes, Kunth.

Lo asombroso es que la especie tiene, en sus dos variedades, más de un centenar de nombres indígenas y campesinos (Bernal, 2010). Su distribución va desde Costa Rica hasta Brasil y Bolivia.

En cuanto a la variedad Bactris gasipaes var. gasipaes ocurre en tierras cálidas y húmedas hasta los 1.500 metros de altitud y es la más grande de todas las de su género. La otra, Bactris gasipaes var. chichagui se da naturalmente en la región Andina y en algunos sectores del Caribe hasta los 1.500 metros de altitud. Los frutos de la segunda son más pequeños y no tienen tanto comercio como el otro. En la resolución 1912 de 2017 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible sobre flora y fauna amenazada de Colombia figura la variedad Chichagüí en la categoría vulnerable.

Estas palmas fueron domesticadas por las etnias indígenas desde tiempo inmemorial. Y existen muchos cultivos en Colombia para su aprovechamiento y comercialización. Es un buen ejemplo del potencial económico de las palmas nativas.

  • Nota: este artículo hace parte de una serie de documentos relacionados con los usos de las palmas nativas de Colombia, y del convenio interinstitucional 060/16 de 2020 entre Fedepalma, Cenipalma y el Jardín Botánico del Quindío, con el cual se está realizando un intercambio científico para el cuidado de las palmas en el país.
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