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Las palmas trepadoras

Causa cierta extrañeza descubrir que hay algunas palmas trepadoras.

 

                                               

Palma trepadora Desmoncus vacivus en la Colección Nacional de Palmas del Jardín Botánico del Quindío.  Foto: JBQ.

En el imaginario colectivo las palmas son usualmente vistas con tallos únicos o múltiples, que se denominan cespitosos, por lo cual causa cierta extrañeza descubrir que hay algunas palmas trepadoras, es decir que utilizan otros árboles u otros elementos de la naturaleza o construidos por el hombre, para crecer y buscar la luz. En el viejo mundo, sobre todo en el sudeste de Asia, son los ratanes, que constituyen un grupo numeroso de más de 600 especies de palmas de 13 géneros diferentes, siendo el más usado el Calamus. Las tradicionales sillas mecedoras están precisamente tejidas con tallos y partes de estas palmeras.

Las palmas trepadoras de América, circunscritas al Neotrópico, es decir, desde del sur de México hasta el norte de Argentina, incluido el Caribe, son, en primer lugar, la especie Chamaedorea elatior, junco de bejuco, originaria de parte de Centroamérica y, en segundo lugar, 23 especies al género Desmoncus. Curiosamente la número 24, Desmoncus stans, nativa de Costa Rica, no es trepadora. 

 

Carl Friedrich Philipp von Martius fue un botánico alemán que trabajó intensamente la flora amazónica y se hizo especialmente célebre por una de sus muchas obras, Historia natural de las palmas, escrita en latín y profusamente ilustrada, que publicó entre 1823 y 1850. Von Martius fue quien acuñó en 1824 el nombre Desmoncus, formado de las palabras griegas δεσμός, desmós, desmo, que significa cinta y, γκος, onkos, gancho, garfio, es decir, “cintas con ganchos”, porque estas palmas a continuación de las hojas llevan una estructura acantófila llamada cirro, que son agarres que les permite asirse para trepar. La palabra acantófila, no registrada aún, fue formada del griego κανθος, akánthos, espina y phyllon, hoja. 

El género Desmoncus ocurre desde México hasta Brasil y Paraguay. Colombia es el primer país en diversidad de sus especies, pues están presentes 12 de las 24 existentes; le sigue Brasil con 10. La especie D. horridus tiene 5 subespecies y la D. mitis tiene 4, para un total de 31 taxones. El curador del Instituto de Botánica Sistemática del Jardín Botánico de Nueva York, Andrew James Henderson, publicó en 2011 una revisión actualizada del género y puso de presente las muchas dificultades que los científicos han tenido en la identificación y clasificación de estas plantas. 

Son palmas muy utilizadas por las etnias indígenas y negras para elaborar diferentes objetos y artesanías como sombreros, cunas, canastos, trampas para pesca, amarres y cestería en general. Según Calderón, Galeano y García (2005), dentro de las plantas amenazadas, cinco especies están en la categoría de “preocupación menor”: D. cirrhifer (escribieron mal el epíteto: cirrbiferus), D. giganteus, D. mitis, D. orthacanthos y D. polyacanthos. En la Colección Nacional de Palmas del Jardín Botánico del Quindío se tienen siete especies: D. cirrhifer, D. giganteus, D. horridus, D. mitis, D. myriacanthos, D. polyacanthos y D. vacivus, aunque se pretende tenerlas todas.

 
  • Nota: este artículo hace parte de una serie de documentos relacionados con los usos de las palmas nativas de Colombia, y del convenio interinstitucional 060/16 de 2020 entre Fedepalma, Cenipalma y el Jardín Botánico del Quindío, con el cual se está realizando un intercambio científico para el cuidado de las palmas en el país.
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