Información del sector palmero colombiano - Fedepalma

El Pisingo, un ave muy asociada a cuerpos de agua

Foto: Diego Sánchez Suarez.

Por: 

Nelson Londoño Gutiérrez, Especialista Ambiental de la Dirección de Planeación Sectorial y Desarrollo Sostenible de Fedepalma. 


Pisingo, pato iguaza o yaguasa de pico rojo (Dendrocygna autumnalis (Linnaeus, 1758)) es una especie perteneciente a la familia Anatidae, misma en la que se encuentran los patos, cisnes y cercetas. Suele medir 48 centímetros aproximadamente y es reconocible por sus tonos grises y castaños, concretamente por presentar un color grisáceo en el cuello que desciende hasta el pecho transformándose a marrón y, luego, uniéndose con el abdomen negro.  

La parte dorsal es de color rojizo y las alas negras, las cuales además presentan dos manchas naturales que son más visibles durante el vuelo. Tiene patas rosadas, pico color coral y un anillo blanco que rodea sus dos ojos. Se reporta en pareja o grupos, estas agregaciones que pueden ser grandes se forman casi siempre para alimentarse o descansar. De acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie se encuentra en categoría de preocupación menor (LC). 

Distribución: la plataforma eBird (eBird.org) reporta la especie desde el sur de los Estados Unidos, pasando por México hasta Suramérica en donde es residente en países como Venezuela, Perú y Colombia. A nivel altitudinal se reporta desde el nivel del mar hasta aproximadamente los 1.600 metros.

Hábitat: el Global Biodiversity Information Facility (GBIF) reporta esta especie en sabanas inundables, así mismo plataformas como iNaturalist la documentan casi siempre en áreas con presencia de humedales que incluyen complejos cenagosos, bordes de ríos, campos de arroz, canales y otras zonas que puedan estar continua o temporalmente inundadas. Suele percharse (posarse) en ramas y arbustos cercanos a las áreas de humedales. Sus hábitos incluyen también el nado e inmersión para la búsqueda de invertebrados y semillas.  

Se ha reportado en lugares donde hay palma de aceite dado la presencia de canales y reservorios naturales o artificiales de agua donde encuentra hábitat y alimento, lo que genera una oportunidad para la conservación de estas y otras especies asociadas a cuerpos de agua. Por lo tanto, al ser los paisajes palmeros potenciales hábitats, es de vital importancia seguir generado diversos procesos para la gestión sostenible de la biodiversidad en la actividad palmera de Colombia. 

Alimentación: su dieta puede variar acorde con la disponibilidad de alimento, por lo que aprovecha invertebrados, larvas de pequeños crustáceos, semillas del entorno, frutos que crecen en áreas cercanas, material vegetal flotante como macrófitas o que enraízan en zonas inundables. Se reporta su actividad tanto en el día como en la noche. Se recomienda conservar su hábitat en paisajes palmeros, esto incluye áreas de ronda de ríos, lagos, así como de zonas inundables, lo cual favorece la oferta de alimento para estas especies.

Amenazas: son varias las situaciones y procesos que se han documentado y que pueden generar afectaciones a las aves acuáticas, concretamente para el Pisingo, la pérdida de hábitat representada en la degradación a los bosques de ribera o galería, así mismo la contaminación de fuentes hídricas que genera degradación del hábitat y disminución de alimento.  

Otra amenaza tiene que ver con la caza y captura ilegal con fines de comercio, lo cual disminuye las poblaciones. Un comportamiento que está penado en la nueva Ley de Delitos Ambientales 2111 de 2021 y que se debe denunciar antes las autoridades ambientales y la Policía Nacional. De manera más amplia el cambio climático y sus efectos a escala regional pueden generar eventos de sequía que restrinjan el hábitat y la oferta de alimento. 

  • Fotografía: inalista del 13 Concurso Nacional de Fotografía Ambiental y Social en zonas palmeras.Autor: Diego Sánchez Suarez. Título: “Trabajo en equipo”. 
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