Informaci贸n del sector palmero colombiano - Fedepalma

La tierra es mi refugio, por Julio Sevillano

La m铆a, m谩s que una historia, es un canto de victoria. A lo largo de mis 42 a帽os he visto c贸mo los peque帽os productores de palma han surgido, y c贸mo, cosecha tras cosecha, han aprendido a sacarle los mejores frutos a la vida. Raz贸n tienen aquellos que dicen 芦la vida que uno lleva no es m谩s que el resultado de las decisiones que toma禄, aunque no se puede negar que las bendiciones que vienen del cielo sirven como ayuda para trazar el destino.

Y mi padre traz贸 ese destino desde los a帽os setenta, como uno de los primeros que crey贸 en la actividad palmera; confianza que, afortunadamente, hered茅.

Me form茅 como t茅cnico forestal en una de las mejores universidades del pa铆s; all铆 se preparan los que tienen capacidades por encima del promedio y los que por sus condiciones participan en convocatorias para recibir ayudas del Estado, como fue mi caso. Aunque la ciudad tiene su encanto, no hab铆a un d铆a en que no me despertara anhelando respirar el aire fresco de mi tierra tumaque帽a.

Me llamaba constantemente el deseo de regresar pronto; mis o铆dos divagaban buscando el canto de los p谩jaros al amanecer y el dulce tintinear de las marimbas de macana al atardecer. Me gustaba imaginar, apretando los p谩rpados, que el verde de las plantaciones de palma de aceite inundaba mis ojos de frescura; quer铆a sentir esa tierra h煤meda bajo mis pies, y mis manos reclamaban el roc铆o matinal que queda suspendido en el pasto, listo para rosar. M谩s me demor茅 en graduarme que en decidir regresar. Todo lo que soy, todo lo que tengo y todo lo que sue帽o se encuentra en los cultivos de palma.

Soy de la tierra, campesino de coraz贸n y empresario por convicci贸n. Con los a帽os, he aprendido a comprender mi misi贸n. El afecto que profeso a otros es mi bendici贸n. Procurar que haya comida en la mesa de todos es mi mayor satisfacci贸n.

Un trabajo digno transforma la vida de una familia. Cuando se siembra una palma, florece la esperanza. El sue帽o de cada uno se transform贸 en el gran sue帽o de todos, cuando nos unimos para trabajar por nuestras familias y ofrecerles un futuro mejor. M谩s de 1.200 familias en Tumaco cuentan hoy con unidades productivas m铆nimas de dos a seis hect谩reas, que les proveen lo necesario para vivir. Estas familias decidieron trabajar en la legalidad para tener un futuro garantizado por generaciones. Fuimos nosotros quienes dijimos 芦隆NO!禄, a modas pasajeras de cultivos de los que solo se extraen el dolor y la desolaci贸n. Somos de esta tierra, pertenecemos a ella, nuestra piel lleva su color.

Por eso, la semilla de la palma de aceite no encuentra mejor suelo ni mejor gente que la nuestra para crecer y prosperar. So帽amos en grande, trabajamos duro y no descansaremos hasta conseguir renovar 5.000 hect谩reas para mejorar nuestra producci贸n. Soy, aunque podr铆a decir que 芦somos禄, en plural, como comunidad, fruto de la palma. La palma es mi refugio y mi sustento; me ha dado amor, trabajo y bendici贸n. Si yo fuera cantor, le har铆a una canci贸n, pero, como soy agricultor, le dedico mis manos y le entrego mi coraz贸n.
 

Una versi贸n de eBook est谩 disponible y publicada en varios idiomas, clic aqu铆 para leerlo.

 

Nuestros palmeros participantes

Estos son los relatos completos de los palmicultores que representaron a Colombia en el concurso internacional del CPOPC:

 

  • Estas historias fueron presentadas por Fedepalma para el concurso de historias de peque帽os Palmicultores del CPOPC. 
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